El milagro llamado José Tomás
ContraquerenciaJesús Zárate
Tuvo que pasar el ecuador de 2012 para que José Tomás tuviera su primera corrida del año. El lunes pasado en Badajoz el milagro tomasista se vivió con más fuerza que nunca.
El debut del diestro de Galapagar ocurrió en un contexto de una pasada feria de San Isidro para olvidar, con el escenario del declive económico en España y cifras alarmantes sobre el descenso del número de corridas que se montan en la península. En un marco tan espeluznante José Tomás volvió a cautivar al mundo de los toros.
Su sola presencia en un cartel ocasionó una efervescencia que ahora tomó como epicentro a Bajadoz, favorecida con la llegada de miles de aficionados y curiosos que hicieron presencia en esa localidad.
Pero lo sobresaliente fue el resultado puntual de la corrida. En el cartel estaban montados los nombres de Juan José Padilla, José Tomás y Julián López El Juli, ante toros de Garcigrande y de Domingo Hernández. Por cuestiones casi naturales y entendibles, Padilla se quedó corto. Aquello quedó convertido en el agarrón entre dos figuras de época. Por un lado José Tomás con su culto al enigma, la verdad, la tragedia y el arte rancio, casi brusco, y por el otro, Juli, el maestro contemporáneo que arrasa en técnica, buen gusto en sus trazos y una cabeza dotada de una inteligencia que le permite entender y sacar provecho a casi todos los toros. El resultado numérico fue de tres orejas para Tomás y cuatro para Julián, pero eso queda corto considerando el tamaño de su desempeño. La corrida cumplió con todas las expectaivas.
Son tardes como las de Badajoz, con figuras como El Juli y Tomás las que le regresan la vitalidad al espectáculo de los toros. Cuánto se antoja un enfrentamiento entre estos dos monstruos en el ruedo de Madrid. Cuánto también podría hacer el propio José Tomás en beneficio de la fiesta si se olvidara un poquito de ese caparazón y pudiera llegar a las masas. Cuánto más se podría hacer si los toreros protagonizaran más corridas como las de Badajoz, de ser así, la fiesta se blindaría sola sin ayuda de políticos ni nadie externo.





