
...Y Alejandro Talavante regresó al Palco Real
Hace poco más de un mes, el pasado 1 de mayo, Alejandro Talavante subía al Palco Real de Las Ventas con la curiosidad de un niño pequeño al acudir por primera vez a un parque de atracciones. Entonces, en una entrevista exclusiva para el Suplemento Especial de San Isidro de EL MUNDO, el silencio se apoderó del momento. El torero extremeño, escaneó con detalle cada rincón de tan solemne lugar y disfrutó de lo lindo en una magnífica sesión de fotos de Gonzalo Arroyo.
Este miércoles, 6 de junio, Talavante volvía al Palco Real, pero las circunstancias fueron muy distintas. El vaquero oscuro y un jersey verde impoluto de entonces dejaron paso a un traje de luces destrozado por la batalla que se había convertido salir a hombros por la Puerta Grande. "Se me vino a la mente aquella entrevista cuando llegué allí", confesaba ayer el torero, que había explicado por Twitter la reacción de la Infanta Elena cuando apareció por la puerta. "Como dice mi amigo @JMManzanares, la cara de la Infanta cuando me ha visto sin medio traje después de la Puerta Grande ha sido muy graciosa", decía Talavante, que no olvidará su 'doblete' en el Palco Real de este 2012.
'En tiempos de crisis no nos podemos olvidar de los que peor lo están pasando'
Lucas Pérez | Madrid
Actualizado jueves 07/06/2012 13:13 horas
José Tomás ha vuelto a mostrar, ese jueves, su lado más solidario, al hacer entrega en dos comedores sociales de Madrid, la dotación íntegra del Premio Paquiro de 'El Cultural' de EL MUNDO y patrocinado por Telefónica -50.000 euros- que le fue otorgado el pasado día 10 de mayo en el Edificio de la Bolsa de Madrid.
Los dos centros de acogida elegidos por el fenómeno de Galapagar como destinatarios de su importe a través de la Fundación que lleva su nombre han sido el centro Santiago Masarnau y el comedor social Ave María.
José Tomás visitó ambos. El primero, el Santiago Masarnau a las 9.30 de la mañana, para después desplazarse al Ave María, donde se oficializó la entrega del cheque y donde el torero dijo unas emotivas palabras: "En tiempos de crisis no nos podemos olvidar de quienes peor lo están pasando. Con esta donación hago un llamamiento a la sociedad para apelar a la solidaridad, para que todos aportemos nuestro granito de arena. Yo he pasado momentos difíciles. Superarlos no ha sido gratis, me ha costado mucho esfuerzo. Por eso doy fe de que con esfuerzo en esta vida se sale de todo. De la crisis se sale", finalizó.
José Tomás estuvo acompañado de Rogelio Pérez, médico personal y presidente de la Fundación que lleva el nombre del torero.
Claves de la Beneficencia
Zabala de la Serna
Es tiempo de hablar de toros, en corto y por derecho, vigilando la esencia del toreo pero con la vista clavada en el siglo XXI.
Quedan los ecos de la Corrida de Beneficencia, la más emblemática de la temporada de Madrid, la que conforma la triada de fechas señeras con el Domingo de Resurrección en Sevilla y la Goyesca de Ronda. Ecos que se traducen como claves en su desarrollo y su final: la salida por la Puerta Grande de Alejandro Talavante.
A Talavante no le pesó el ambiente hostil del sector ácido de las voces destempladas y los miau mientras que José María Manzanares se fundió y se escondió sin hallar la actitud para darle la vuelta a la tortilla, olvidando tal vez que un 90 por ciento de la plaza hubiera respondido a su favor a nada que hubiera brotado en su ser el ánimo. Desde Palomo a El Juli se han hecho las figuras con tardes más desabridas incluso. El síndrome de la púrpura lastró el paso adelante.
La ganadería de Núñez del Cuvillo repetía en menos de un mes. Para sacar a flote dos corridas, reducidas a 10 toros, ha sido necesario bajar una veintena o así. No valen las excusas cuando te tiran un 50 por ciento de los que presentas. Y menos en Beneficencia, para "el lujo de una tarde donde ha de haber seis toros impecables que no hubo", como ha escrito Villasuso. "En los corrales quedaron..." ¡Ná!
Y embistió uno, el último cartucho nuñeldelcuvillo. Y fue para Alejandro Talavante, sí. El lote completado con uno bueno de Victoriano del Río. Pero había que estar y había que estar así. Se los pasó cerca, se embraguetó, no cabía un autobús de costado entre la embestida y su cuerpo. Y lo mejor de Alejandro el Grande es que no se le ve techo a su progresión, que sigue creciendo sobre la base de un valor natural o la mentalidad que lo ha forjado.
De Morante sólo ha aparecido por Madrid un espectro. No está aunque siempre se le espera. Físicamente la cintura (sic) entronca con las caderas. ABC publicaba el otro día una fotografía suya agachado recolocándose una zapatilla: la fuerza de la gravedad tiraba hacia abajo de los mofletes. Allá cada cual con su historia. José Antonio de la Puebla es un genio ahora mismo más grande que su palmarés. Pasan los años, pasa la vida...
Los tres toreros, Morante, Manzanares y Talavante, el año pasado ningunearon y desertaron de Pamplona. Vuelve esta temporada solo Alejandro. Esa es la diferencia, la que hubo ayer.
La vida por un alamar
redactor de Toros
Miércoles, 6 de junio de 2012. Pasaban 20 minutos de las nueve de la noche cuando una multitud se agolpaba en la Puerta Grande de Las Ventas. De repente, a lo lejos, una lluvia de flashes anunciaba la inminente aparición de Alejandro Talavante a hombros de los capitalistas. La gloria le esperaba camino de la calle de Alcalá tras cortar dos orejas en la Corrida de Beneficencia, la más importante del año en Madrid.
Apenas 5 minutos después, la imagen inmaculada de un Talavante en volandas con gesto victorioso se había transformado en la de un superviviente de una batalla ejemplar, una moda difícil de explicar en la que el alamar se ha convertido en la pieza más preciada del cazador de salidas a hombros. Cueste lo que cueste, caiga quien caiga. Ese combate, esa guerra cuerpo a cuerpo por conseguir un trofeo sí o sí, pone en entredicho la imagen del toreo, pese a que el propio matador, hecho un 'eccehomo' a su llegada al Palco Real ante la cara de asombro de la Infanta Elena, reconociese lo bonito que es "provocar la pasión de la gente".
Pero la pasión a la que se refiere Talavante también puede encauzarse desde el punto de vista del respeto que han caracterizado históricamente las Puertas Grandes de Las Ventas. Aclamación al ídolo, vítores al héroe, pero sin convertir a éste en el muñeco a derribar de un imaginario pim-pam-pum de Feria donde el que obtiene una hombrera se lleva el peluche más grande. Y dónde la integridad de los fotógrafos que realizan su trabajo importe poco a nadie.
Las fuerzas del órden, tan criticadas a veces por su contundente y excesiva defensa del torero, quizá vean justificada su actuación con imágenes como la que ilustran este post. Al final, terminaremos dándoles la razón puesto que el orden, con el respeto que lleva implícito la Fiesta, lo deben, lo debemos imponer los aficionados sin que nadie nos diga cómo tenemos que hacer las cosas.
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