
Opinión / Columna
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David Lomelí
de Toros
El Sol de San Luis
1 de febrero de 2012 |
IMPULSEMOS A LOS NUEVOS VALORES POTOSINOS
Sierra de San Miguelito S.L.P. a 1º de febrero de 2012
¿Quién era "Roque Solares Tacubac"?
Es bueno que los jóvenes aficionados conozcan a los personajes de la tauromaquia mexicana, entre otras razones porque a ellos se debe el que la fiesta de toros, la fiesta de la raza, perdure entre los espectáculos favoritos de nuestro pueblo a pesar de todas las dificultades que en diversas épocas ha tenido que superar.
Un personaje de ayer digno de ser recordado es el distinguido escritor taurino y médico de profesión, don Carlos Cuesta Baquero, un potosino que usó el seudónimo anagrama de "Roque Solares Tacubac" (compuesto exactamente con las letras de su nombre de pila y sus dos apellidos, o sea la transposición de las letras de una palabra o palabras para formar otra, u otras).
Nació el Dr. Cuesta B., en la ciudad de San Luis Potosí, y desde muy niño contrajo el mal de montera. Entre sus amigos había un sobrino del famoso torero Pedro Nolasco Acosta, el primer espada de una llamada Cuadrilla Potosina, quien los veía "jugar al toro". Son palabras de don Carlos: "Fui creciendo y cultivando su amistad que acabó por hacer que en mi mocedad le tomara yo un vivo fervor al arte taurino, al influjo de sus conversaciones, primero, y de acompañarlo después a tientas y corridas". Esto acontecía por los años ochenta del siglo XIX.
Su primera reseña de corrida apareció en el periódico "El Estandarte", que dirigía el Lic. Primo Feliciano Velázquez (década de los 80). Toreó Francisco Jiménez "Rebujina" y debió haber sido en diciembre de 1886. Entonces firmaba sus escritos taurinos con el seudónimo de "Coracero", alias de un espada español muerto por haber caído al mar cuando regresaba de Perú a su tierra natal, suceso que impresionó mucho al joven cronista que también utilizó en sus primeras crónicas el seudónimo de "P.P.T."
El Dr. Cuesta escribió muchos interesantes artículos en revistas y periódicos de la capital de la república, a donde fue a vivir y donde murió un día como el de hoy, 1 de febrero de 1950. Leímos sus escritos en "El Redondel" y en "La Lidia" y "La Fiesta", en los que sus juicios y sesudos comentarios mucho nos orientaron. En su opinión el torero español, que debe ser considerado como el introductor del toreo artístico en México, es José Machío. Fue muy inteligente crítico de Gaona del que no fue admirador incondicional, "...nunca dominaba a los toros, con el estoque estaba para no verlo. Era, fundamentalmente, un torero medroso (...). Gaona tuvo la singular fortuna de haber surgido a la vida taurina -declaró el Dr. Cuesta- exactamente en el momento propicio a su condición de torero estético. Ni antes ni después pudo haber logrado el renombre que conquistó en los ruedos".
Momento propicio, también, digo, como éste en el que han surgido jóvenes toreros mexicanos, pléyade que era muy necesaria para que la torería de casa reconquiste la buena fama que en épocas anteriores llegó a tener. Sólo que, según varias corridas que hemos observado por la TV -nos referimos a los encierros-, todo parece que el dicho de "Pepe Moros" amenaza con tener razón: Cuando hay toreros no hay toros, y cuando hay toros no hay toreros. Están pululando, aun en las plazas de primera, toros sin poder, carentes de casta, a los que ya pasan "crudos" (insuficientemente picados), o de plano sin picar, y de pilón banderilleados a medias. ¡Ojo señores ganaderos!
Sería muy bien visto que la "Empresa Paseo Fermín Rivera-Domo al Alimón" emulara a la de Aguascalientes, proyectando a los jóvenes toreros de la tierra como a Fermín Rivera y Fernando Labastida, por ejemplo, incluyéndoles en sus carteles. Lo merecen. Hay que consumir "productos" de la tierra. ¡Puro potosino!
Hasta el miércoles próximo, D. M., y ¡Buenas tardes de toros!
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